miércoles, 28 de julio de 2010

Tacones altos – un problema de altura


La elección de los zapatos que se usan es muy importante. Algunas personas prefieren la comodidad a la belleza. Para otros, los zapatos que compran es básicamente una cuestión de vanidad. En Vida y Salud te recomendamos algunos puntos importantes que debes tener en cuenta antes de comprar zapatos, en especial si te gustan los de tacón.

Las mujeres disfrutan comprando zapatos. Pueden tener docenas en los armarios y siempre quieren más. Mientras más altos, angostos y puntiagudos mejor. La comodidad y la salud de los pies pasa a un segundo plano cuando se trata de estar a la moda y verse hermosas y atractivas. Pero piénsalo así: los pies soportan el peso de todo el cuerpo y al mismo tiempo te brindan un gran beneficio porque transportan a todo el cuerpo de un lugar a otro. Sin embargo, los pies son quizás una de las partes del cuerpo que menos cuidados reciben. Por eso, es importante aprender a elegir el calzado adecuado y evitarte problemas de salud.
Los zapatos altos y apretados contribuyen en gran parte a la aparición de las callosidades en los dedos y las plantas del pie, así como los juanetes, que no sólo no son glamorosos, también pueden causar dolor. Éstos son algunos de los resultados del uso de los tacones, pero pocas mujeres saben que el uso de tacones altos puede contribuir al desgaste del cartílago que existe en las articulaciones. Al acabarse este cartílago, los huesos rozan unos con otros generando desgate de los mismos. Esta enfermedad es conocida como osteoartritis.

Si tienes sobrepeso debes tener aún más cuidado con tus pies. Una cosa es permanecer sentada con tacones y otra muy distinta, es caminar con ellos. Al caminar, tus pies soportan casi cuatro veces el peso de tu cuerpo. Imagínate ese peso sobre tacones altos. Cuando estas en posición vertical, el talón es la parte del pie diseñada para soportar el peso de tu cuerpo. Cuando utilizas los zapatos altos, el peso de tu cuerpo recae en la parte delantera de la planta del pie y sobre los dedos. Esto produce que los dedos de los pies se vayan deformando debido al peso que tienen que soportar.

Si eres diabética también debes tener mucho cuidado con el calzado que eliges. Los zapatos puntiagudos pueden causar presión en tus dedos, mientras que los zapatos altos no permiten que el pie encuentre una postura cómoda para descansar.

Pero los zapatos no sólo afectan a tus pies, sino a otras partes de tu cuerpo como a las rodillas y a la espalda. Algunos especialistas consideran que el usar tacones altos es un verdadero atentado contra la salud de las rodillas porque genera desgaste en esos cartílagos también. Por eso, antes de subirte en tus tacones altos, recuerda que la rodilla es una articulación muy compleja que cuando se ve afectada requiere de tiempo y esfuerzo para su recuperación.

La espalda tampoco se escapa del efecto dañino de los zapatos de tacón. ¿Por qué? Al usar zapatos altos e incómodos, adoptas ciertos tipo de posturas tratando de aliviar el malestar y el dolor de tus pies. Muchas de estas posturas afectan tu espalda. Se recomienda evitar el uso de los tacones más altos de 4 centímetros o de 1.5 pulgadas. Esto ayuda notablemente a disminuir los dolores de la espalda. Si tu espalda te envía señales de auxilio, piénsalo dos veces antes de comprar tacones altos. Te evitarás un problema mayor.

Por último, no basta con que tus zapatos tengan un tacón bajito; tampoco se recomienda que tengan el talón descubierto. El constante golpeteo de los zapatos en el talón produce lo que conocemos como “espolón calcáneo”. Que es una calcificación (depósito de calcio exagerada) en ese hueso que, cuando se complica con inflamación de los tejidos blandos (fascia), causa dolor.

Si eres alta o bajita, siempre serás encantadora. Tu belleza y atractivo viene de tu interior. Antes de comprar zapatos piensa en tus pies; cuídalos y consiéntelos como al resto de tu cuerpo. Verás grande resultados.

domingo, 25 de julio de 2010

Erecciones “inoportunas”


Si eres un chico adolescente, es probable que tengas dudas acerca de los cambios en tu cuerpo, y en especial sobre las erecciones, que como ya sabrás, a veces aparecen en los momentos más inesperados. ¿Por qué? Acá te despejamos algunas de las dudas más comunes entre los adolescentes varones.

Los varones adolescentes coinciden en algo: todos han tenido erecciones “inoportunas”. A algunos, les ha pasado en momentos tan poco sexuales como en medio de una clase de matemáticas, lavando el coche o incluso, sentados a la mesa con la familia. Por cuenta del pene erecto, han pasado más de una vergüenza. ¿Por qué se presentan erecciones en momentos tan fuera de lugar? ¿No se supone que las erecciones son respuestas a un estímulo sexual?

La respuesta es compleja. Sí, las erecciones suceden cuando un estímulo sexual llega al cerebro y envía las señales al sistema nervioso para que llenen al pene de sangre y lo endurezcan para ponerlo erecto, o listo, para responder a esos estímulos. Sin embargo, una erección no siempre sucede como respuesta a la excitación sexual.
Es común que una erección suceda de la nada, en circunstancias absurdas –sin que se necesario fantasear con una persona atractiva o ver una película que tenga escenas sexuales- debido a que durante la pubertad, las hormonas son las que gobiernan tu organismo. Lo primero que debes entender si te asaltan las dudas, es que las erecciones son una función completamente normal del organismo masculino, especialmente cuando está pasando por la pubertad.

Con esto en mente, a muchos chicos les surgen preguntas al respecto, como las siguientes:

¿Es normal tener demasiadas erecciones?

Determinar qué tanto es “demasiado” es difícil porque cada persona es diferente y los parámetros de “normalidad” pueden variar. Algunos hombres tienen muchas erecciones cada día, mientras que algunos no tienen ninguna. Eso depende de la edad, el nivel de actividad sexual y hasta de tu ritmo y tu estilo de vida. Las hormonas cambian con el tiempo y seguramente cuando estás en la adolescencia vas a tener más erecciones repentinas que cuando llegues a los 30. Por eso, no te preocupes por clasificar como normal o demasiadas, las erecciones que tienes. Sólo debes preocuparte si son dolorosas e incómodas. En ese caso, debes consultar con tu médico.

¿Por qué me despierto cada mañana con una erección?

Eso si puede clasificarse como algo muy normal, incluso durante la infancia. Durante la fase de Movimientos Rápidos del Ojo o REM en inglés, se liberan hormonas, y el pene, es en efecto, estimulado por hormonas. Por eso, es normal que cuando te levantes por la mañana, tu pene también esté levantado.

¿Por qué me despierto mojado?

Porque tuviste un sueño erótico o sueño mojado, como se conoce popularmente. Estos sueños pueden causar vergüenza o confusión, pero también son perfectamente normales, ya que es común que durante esta etapa los sueños estén cargados de imágenes sexuales. Entonces, surgen las “emisiones o descargas nocturnas” que se refieren a la descarga de semen por parte del pene. Es decir, al tener un sueño erótico, lo más normal es que haya eyaculación.

Los sueños mojados se inician durante la adolescencia porque el cuerpo está fabricando mucha testosterona, o la hormona masculina. Sin embargo, estos sueños no son exclusivos de los adolescentes, en ocasiones, los adultos también los tienen. Que no te de vergüenza ni sientas culpa, es algo completamente normal.

¿Puedo controlar las erecciones?

Por lo general, las erecciones durante la pubertad no se pueden controlar, así que no las puedes evitar. Lo único que puedes hacer, es esperar a que pasen por sí mismas, o estimular al pene para tener una eyaculación. Sin embargo, ya sabes, la mente es muy poderosa y hay ciertos trucos que puedes probar para “calmar” al pene cuando se pone erecto en situaciones que están fuera de lugar. Puedes simplemente pensar en otra cosa que no sea sexual, como tus tareas, o algún deporte. Si es inevitable, espera a que se te pase por sí sola. Pero si estás en una situación en público y tienes que caminar para pasar al frente en el salón de clase o en medio de la escuela, trata de ocultarla sacándote la camiseta por fuera del pantalón o cubriéndote con algo como un libro o tu maletín.

Pero recuerda que las erecciones son parte normal de la vida de un hombre. Sin ellas no podrías tener relaciones sexuales. Así que la próxima vez que te suceda, ¡no te preocupes! Las erecciones son una maravillosa señal de que eres un ser sexual.

sábado, 17 de julio de 2010

No descuides el cabello ni el rostro en verano


Estamos en verano y es tiempo de mucho sol, así que no olvides que ahora más que nunca tu piel necesita protección, pero no debemos olvidarnos de mimar el cabello ni descuidar el rostro.

De las misma forma que cuando vamos a la playa protegemos nuestra piel con productos solares, también hay que cuidar el cabello de forma especial, ya que puede resentirse mucho por los efectos del sol, el cloro o la sal. Tras el baño, ya sea en el mar o en la piscina, se debe retirar bien el agua salada o el cloro del cabello con un champú suave.

No descuides el rostro. Además del cabello, hay que mimar la piel con concentrados o mascarillas hidratantes. Son tratamientos intensivos que revitalizan rápidamente las pieles deshidratadas y refuerzan la regeneración. Los principios activos altamente hidratantes y más efectivos son el pepino, la malva, la melisa, la hierba de San Juan, la caléndula o la manteca de karité que cuidan especialmente las pieles en épocas calurosas. Un verdadero baño de hidratación que aporta a la piel frescor y nuevas energías.

domingo, 11 de julio de 2010

POR UN VERANO DE "PELOS"


Todas las mujeres queremos pasar un verano “de pelos” y no uno “con los pelos locos”. Pero no siempre es fácil. El sol, la humedad y el agua pueden causar serios estragos en tu cabello si no lo cuidas. ¿Qué puedes hacer? En Vida y Salud compartimos contigo algunos consejos para que manejes tu cabello durante el verano.

Si tu cabello pudiera hablar, tal vez sería el único en expresar su más sentido rechazo a la llegada del verano. Y con toda la razón… Los rayos del sol y el aire caliente lo queman y lo resecan. Además, mientras tu disfrutas refrescándote en la piscina o el mar, tu cabello quisiera gritar “¡ya no me bañen con agua salada y cloro!”.

Mima a tu cabello durante esta época, él se lo merece. Siguiendo estos sencillos consejos será fácil cuidarlo…
Protégelo

Tu cabello es tu compañero inseparable del verano. Te acompaña en la playa o en un día de caminata por las montañas, protege tu cabeza de los ataques de los mosquitos, se acuesta contigo en el prado y juega con el viento cuando abres la ventana del auto para respirar la frescura. En todas esas actividades tu cabello recibe directamente el sol, el polvo, la arena y el aire caliente que lo quema, lo reseca y lo maltrata.

Así como proteges a tu piel de los rayos del sol y de la resequedad del verano, ¿por qué no proteger a tu cabello también? La clave está en mantenerlo humectado y protegido del sol.

Para lo primero, lo más recomendable es usar bálsamos o cremas humectantes para después de la ducha. Y para protegerlo del sol, puedes usar un sombrero o probar con algunos productos. Hoy en día es fácil encontrar productos para el cabello que contienen filtros contra los rayos Ultra Violeta (UV). Fíjate en los que incluyan Parsol SLX, hecho a base de silicona, que ayuda a proteger el cabello de los rayos del sol.


Lávalo

Si bien ni el mar ni la piscina son lo más recomendable para tu cabello, él no te está pidiendo que jamás te vuelvas a meter en ellos. Lo único que te pide es que no te olvides de él. La sal del mar y el cloro de las piscinas, lo resecan, lo maltratan y hacen que se quiebre fácilmente. Y si tiñes tu cabello, el cloro puede hacer que se caiga el color mucho más rápidamente de lo normal.

Por eso, cuando hayas terminado de disfrutar en el agua, dedícale un rato a tu pelo lavándolo en la ducha con champú para quitarle los residuos de sal y cloro. Y luego de la ducha aplícate bálsamo o crema permanente (que no se enjuaga) para brindarle un poco más de la humedad que tanto necesita en esta temporada.

Son cuidados sencillos pero necesarios, para que tú y tu cabello pasen un verano “de pelos”.